Archivo de la categoría: Nivel 1

“La timidez y la vergüenza”, artículo de un psicólogo.

Este psicólogo trabaja como psicoterapeuta en Madrid, y ha escrito este artículo para conocer, brevemente, el porqué del miedo, y de dos de sus manifestaciones tan conocidas, por desgracia, por tantos de nosotros: la timidez, y la vergüenza. Me ha autorizado a publicar aquí su artículo, firmando abajo con su página web.

Otra finalidad de este artículo es, dar a conocer el por qué de estos tres cabrones, para así poder gestionarlos y evitar que se pongan entre nosotros y nuestros objetivos, tales como esos seres tan maravillosos llamados mujeres.

Os dejo con él, sin más dilación.

La timidez y la vergüenza: dos caras de la misma moneda.

Todos y cada uno de nosotros tenemos miedo. El miedo es una de las emociones básicas del
ser humano y como tal no es negativo sentirlo. La diferencia se encuentra en cómo percibimos
el miedo.

¿Qué es el miedo? El miedo es una emoción que nos activa y pone a nuestro organismo en
estado de alerta preparándolo para poder llevar a cabo una acción urgente que nos ponga a
salvo en una situación de peligro. El miedo es un mecanismo de supervivencia y se puede
manifestar de varias maneras, por ejemplo puede generar el impulso necesario para salir
corriendo y huir del peligro. También existen otras respuestas cuando tenemos miedo, como
enfrentarse a lo que nos produce el miedo si existe esa posibilidad o quedarse quieto cuando
el miedo nos paraliza. Todas estas respuestas son adaptativas cuando responden a una
situación real de peligro.

Pero, ¿qué sucede cuando la situación está en nuestra percepción o en nuestra fantasía y no
en la realidad? Estas son las situaciones en las que imaginamos que nuestras acciones van a
desencadenar un resultado negativo o insatisfactorio para nosotros.

Y todo esto está sucediendo en nuestra cabeza. Este es el miedo no adaptativo o anticipatorio, porque
anticipamos una situación concreta en la que algo malo nos va a suceder. No sabemos el qué
exactamente porque es una sensación difusa, la sentimos como una sensación de catástrofe.

Ante todo, este miedo necesita ser comprendido y escuchado. Si está ahí por algo es, de eso
no cabe duda. En la gran mayoría de personas con las que he compartido sus procesos de
desarrollo y conocimiento personal, he aprendido que el miedo se instaló en su mundo
emocional a lo largo de experiencias vividas anteriormente en su historia. Vivencias en las que
había una necesidad psicológica o emocional que no fue atendida o satisfecha
adecuadamente. Y cuando no se atienden nuestras necesidades emocionales es cuando más
miedo sentimos.

Sin embargo, este miedo es una emoción básica y primaria con lo que
habitualmente saldrá a la superficie de otra forma, disfrazado. El miedo tiene varios disfraces.

En este artículo voy a reflexionar brevemente sobre un par de ellos, la timidez y la vergüenza.

La timidez es la expresión del miedo al rechazo.

La timidez puede llegar a ser muy destructiva. Se suele relacionar en la persona con la necesidad de reconocimiento, de ser valorado por los demás. Con lo que se crea un coctel que puede provocar mucho malestar. Cuando contactamos con este miedo al rechazo, la timidez es un mecanismo que funciona como los
muros y las puertas de un castillo que se cierran. Así hacemos imposible que los de fuera
puedan ver “nuestras debilidades”, las partes del castillo que yo anticipo que el otro va a
atacar o, simplemente, que no le van a gustar.

La vergüenza es la expresión del miedo a la burla o a la humillación.

Está directamente relacionado con la imagen de inseguridad que yo creo proyectar. Es el deseo de huir del
malestar que siento en una situación a toda costa.

La vergüenza es una auto-crítica negativa que refleja el miedo a no valer, produciendo un sentido del ridículo como un “tierra trágame”.

Y vuelvo a repetir, si está ahí es porque hay una razón para ello. Es entonces cuando solemos
recurrir a diferentes “soluciones” como pueden ser entre otras; consumir alcohol y/o
sustancias en determinadas situaciones activadoras del miedo hasta que no sintamos
vergüenza ni timidez, percibir el mundo desde la desconfianza hacia los demás para que así no
nos pillen desprevenidos o vivir en una eterna duda que es la expresión de la falta de confianza
en uno mismo.

Si sentimos miedo y lo podemos descargar saludablemente, nuestro organismo vuelve al
equilibrio y dejamos de sentirlo. Así el miedo ha cumplido su función.

Pero, ¿qué sucede si no lo hacemos así? Si no aprendemos a gestionar y canalizar nuestro miedo, entonces se
intensifica y se va acumulando.

Es el momento en que experimentamos que algo no está yendo bien porque el miedo nos desborda. Entonces podemos buscar apoyos o empezar a cuestionarnos nuestra capacidad para manejar los miedos. Cuando experimentamos esta situación de desborde varias veces diferentes puede llevarnos a pensar que “somos
miedosos”. Se genera una creencia acerca de nuestra identidad que nos va a condicionar en
nuestras acciones futuras.

Las buenas noticias son que podemos aprender a gestionarnuestras emociones saludablemente y, de esta forma, cambiar las creencias sobre nosotros mismos y la forma de relacionarnos con los demás.

Juan Del Valle.

Psicoterapeuta.

http://www.alceapsicologia.com

Anuncios

Formalizar es cosa de ellas

Las preguntas tipo: Oye, ¿Qué opinas de esto?/¿Y si formalizamos?/Hemos compartido mucho y has llegado a ser importante en mi vida… suele ser cosa de ellas hacerlas, y no nuestra.

Siempre hablando en general, no tiene por qué aplicarse al 100% de las relaciones, pero lo normal, es que deba ser cosa de ellas.

¿Por qué? Continuar leyendo


Gracias

Hace mucho tiempo, leí la siguiente historia en cierto foro.
Continuar leyendo


Prémiate

Un día te atreviste a mirarte al espejo, y a reconocer ante tí mismo que tenías que mejorar tus habilidades en una faceta de tu vida.

En ese momento, en el que la mayoría se refugia en su zona de confort, o dicho de otro modo, se queda mirándose los cordones de los zapatos, o bien se dedican al dudoso placer de auto-compadecerse (pero dudoso de narices), tú tomaste aire, te atreviste a soñar, te fijaste la meta de mejorar cada día hasta llegar al sueño de ser quien querías ser en esta faceta de la vida (de la seducción, o cualquier otra faceta: el trabajo de tus sueños, vivir la vida justo como quisieras, etc.).

Me da igual que tras esforzarte no se cuanto tiempo, no hayas logrado siquiera abordar a una mujer aún.

Si te has visto identificado con el párrafo anterior, eres un maldito crack. Eres un tipo con un par de huevos, un tipo que sabe lo que quiere y va a por ello. En resumen, un hombre que le echa cojones a la vida. Es decir, del grupo de los menos, y por tanto, de los que acaban siendo los ganadores.

Y eso merece que estés más que satisfecho contigo mismo. Merece que te premies. Para empezar con reconocértelo a ti mismo, y luego regalándote momentos o cosas: regálate un helado porque lo mereces, regálate una partida a tu videojuego favorito porque te lo has currado, regálate cerrar los ojos y disfrutar de la brisa porque tú lo vales. Regálate, sobre todo, estar 2 o 3 días sin trabajar en quitarte tal o cual miedo, o el punto de tu mejora como seductor en el que estés: Unas pequeñas y tonificantes vacaciones.

No te engañes, por pocos que puedan parecerte los resultados… lo que de verdad cuenta, es el perseverar y no rendirte nunca en el camino. Sólo con eso, todo lo demás, es cuestión de tiempo.

Además, eso hará que tu mente descanse, y te motivará.

Así que hazlo. Sobre todo y ante todo, porque te lo mereces.

Un saludo.


No hay cuchara.

Primero, ved esta escena, por favor.

Ahora explico lo que significa, y cómo se aplica esto a la seducción, así como a todo. Continuar leyendo


En el sexo: haz que confluya.

¿Que confluya qué? Bromas de doble sentido aparte, me refiero a dar rienda suelta a tus deseos… y a la vez a realizar los suyos.

Explico esto un poco más, tal como lo veo: Continuar leyendo


Auto – Presión

Conocido desde mi punto de vista por el deseo de agradar a los demás. Supongamos el siguiente caso, bastante parecido al mío, para qué os voy a engañar.

En el plano sexual – sentimental cuando te paras a pensarlo no te ha ido “mal”, es decir, has tenido tus cositas y han pasado mujeres por tu vida, mujeres, que desaparecían de la noche a la mañana sin tener ni idea de por qué se iban así de repente, mientras que otros estaban hartos de tener un repertorio de mujeres a su alrededor y de ser él quién, en mayor medida, decidía qué hacer con ellas, mientras que en mi caso, dependía completamente de ellas.

Continuar leyendo


Primero tu vida, luego lo demás

Este artículo es, como todos los que escribo, en base a una experiencia personal. Seguramente a muchos de los que os paséis por esta web os parezca algo tan básico que no haga falta hacer referencia a ello, o vuestro comportamiento no realice este tipo de actos, pero a la gente que lleva poco tiempo aquí, le puede venir bastante bien, en especial cuando se enamoran de una chica.

Continuar leyendo


Llegar a ser alfa.

Ahora mismo no voy a extenderme sobre la definición de qué es un alfa, entre otras cosas porque lo definimos en nuestro libro, que está en sus fases finales (ya avisaremos cuando vaya a salir).

Lo que voy es a señalar que hay ciertos “gurus” que sacan métodos, o libros… cuyo mensaje es: “Conviértete en un seductor en 15 días, siguiendo estos pasos a rajatabla”. Continuar leyendo


Uno de los secretos de la apertura.

Y de toda la seducción.

Se trata de un problema de enfoque, de cómo tomárselo. Me explico. Continuar leyendo